La “Voluntad de Poder” de Jung y Nietzsche

En el libro de Jung: Two Essays on Analytical Psychology (Dos Ensayos de Psicologia Analítica) (1953), el discute la teoría de Eros, como parte de sus estudios sobre los problemas que se desarrollan a nivel individual y comunitario, generados por el conflicto de opuestos de la humanidad entre “cultura y naturaleza” o cómo Jung lo define: el conflicto entre el “hombre civilizado” y el “animal en el hombre.” Para Jung, éste es un elemento del desarrollo de la civilización, y el indica:

“El crecimiento de la cultura consiste, como sabemos, en una subyugación progresiva del animal en el hombre. Este es un proceso de domesticación el cual no puede completarse sin rebelión de la parte de la naturaleza animal que tiene sed de libertad.” (Jung, 1953, Párrafo 17).

Jung reconoce aquí que el civilizarse significa la subyugación de las tendencias “animales” o “naturales” del individuo, y cuando ésto ocurre, el individuo se rebelará porque el o ella estarán perdiendo libertad, para poder ajustarse a las reglas y normas de la sociedad civilizada.

Tratando de explicar el conflicto entre el “hombre civilizado y el hombre antiguo” y la manera en que la psique humana administra ésta dicotomía, Jung introduce el concepto de “la voluntad del poder”, y empieza por proveernos la siguiente intensa descripción, dentro del contexto de la Psicología Analítica:

“Hasta el momento hemos considerado el problema de esta nueva psicología desde el punto de vista Freudiano. Sin duda ésto nos ha mostrado una verdad muy real en la que nuestro orgullo, nuestra conciencia civilizada, pueden decirnos “no,” mientras que algo más nos está diciendo “si.” Mucha gente encuentra ésta situación sumamente irritante; generando su hostilidad o inclusive su miedo, y como consecuencia no acepta reconocer el conflicto. Y en realidad es un pensamiento atemorizante que el hombre tiene también un lado de Sombra en el, consistente no sólo de pequeñas debilidades y fallas, pero también de un dinamismo positivamente demoniaco. El individuo pocas veces sabe algo acerca de ésto; para él, como individuo, resulta increíble que en algún momento y circunstancia las cosas se extiendan mas allá de él mismo. Pero permítase que estas criaturas inofensivas formen una masa, y de ahí surge un monstruo furioso; y cada individuo es sólo una pequeña célula en el cuerpo de ese monstruo; de tal manera que para bien o para mal, el individuo debe de acompañar a ese monstruo en sus sangrientas acciones e inclusive asistirlo en todo” (Párrafo 35).

Esta es una descripción muy enriquecedora de dos lados de la psique humana, un lado conciente, descrito por Jung como una “conciencia civilizada” pero otro lado que es inconciente, pero que puede tomar el control del individuo cuando éste se convierte en parte de una “masa”, y se crea un monstruo (la conciencia de grupo). Este fenómeno puede ser claramente observado en la historia del Siglo XX, cuando la psique de algunos grupos de personas se ha encontrado bajo el control de algún individuo carismático, y las personas caen en una “consciencia de masas” que de manera consistente tiene un comportamiento irracional. En algunos casos, pareciera que los grupos de personas fueran hipnotizados por los individuos carismáticos, pero en realidad, ya que la influencia de esos líderes polariza el inconsciente de las personas, el resultado es ciertamente muy similar al ser hipnotizado.

La Voluntad de Poder analizada por Jung es el concepto que fue introducido por Nietzsche como el instinto de auto-preservación. Este instinto, si bien es algo inconsciente, y por lo tanto es invisible para el individuo, fue asumido por Jung como un elemento que forma parte de la Sombra, y lo explicó de la siguiente manera:

“El observador psicológico conoce este estado como una “identificación con la Sombra,” un fenómeno que ocurre con gran regularidad en momentos en que hay una colisión con el inconsciente. Lo único que ayuda aquí es una autocrítica cautelosa. Primeramente, y antes que nada, es extremadamente improbable que uno esté apenas descubriendo una verdad que destruya al mundo, ya que estas cosas ocurren muy raramente en la historia.” (Jung, 1953, Párrafo 41).

Sin embargo, si damos seguimiento a la conclusión de Jung de que la “Voluntad de Poder” es parte de la Sombra, esto indica, por definición, que este elemento no se encuentra necesariamente presente en todos los individuos. Y se genera la pregunta: acaso no se encuentra el instinto de auto-preservación en la psique de todas las personas? Pareciera ser que el instinto de auto-preservación es algo que debiera estar presente en todos los seres humanos, aún y si fuera a distintos niveles de intensidad, pero si es éste el caso, y todos los humanos son capaces de desarrollar el instinto de la Voluntad de Poder, siendo este un elemento inconsciente, muy probablemente tendría que ser parte del Inconsciente Colectivo o una figura Arquetípica. Ahora, como una solución potencial para no caer bajo el control inconsciente de la Voluntad de Poder, Jung ofrece la idea de que “lo único que ayuda aquí es una autocrítica cautelosa,” pero nos volvemos a encontrar aquí con un problema, debido a que ahora la cuestión es de: cómo podemos ser auto-críticos de algo que es inconsciente para nosotros y por lo tanto nos es invisible? Probablemente la única solución posible es ser capaces de trabajar en lograr la Individuación, lo cual requiere la integración de la Sombra y un balance de los elementos concientes e inconscientes de la psique. Una vez que se logre la Individuación, entonces tal vez será posible aplicar la auto-crítica de una manera que se pueda balancear la Voluntad de Poder, además de minimizar o eliminar la capacidad que elementos inconscientes puedan tener influencia en nuestro comportamiento.

Previamente habíamos identificado como es que el miedo puede generar una acción de protección que genera polarización y conflictos. Aquí nos encontramos con que el instinto de auto-preservación, que también se puede expresar como el miedo a morir, o el miedo a volverse insignificante, también genera conflictos y polarización en contra de aquellas personas o situaciones que pongan en riesgo nuestra supervivencia.

Jung continúa sus reflexiones sobre la dicotomía encontrada entre el elemento inconsciente, ó instinto, y el elemento conciente, ó ego, haciendo una clara diferenciación de la psicología de Freud, la cual llama a la existencia de un “instinto de ego”, el cual Freud compara con “la urgencia de poder”. En su mismo libro: Two Essays of Analytical Psychology (Dos Ensayos de Psicología Analítica) (1953) Jung menciona:

“En realidad la naturaleza humana lleva la carga de un terrible e interminable conflicto entre el principio del ego y el principio del instinto: el ego es todo barreras y restricciones, el instinto es ilimitado, y ambos principios tienen una fuerza similar. En un cierto sentido el hombre se puede considerar feliz de ser “consciente únicamente de un solo impulso,” y por lo tanto es sólo prudente el protegerse para nunca conocer el otro impulso. Pero si el hombre no aprende a conocer el otro, todo queda en él: y entonces entra en el conflicto Faustiano.” (Párrafo 43).

La consistencia en las observaciones de Jung pueden observarse en como él contrasta la rigidez basada en el ego y las libertades del instinto, sin embargo, con respecto a la influencia sobre el poder basada en el ego, existe una clara correlación, ya que el ego por si mismo, por mucho que sea consciente, y especialmente en un individuo con tendencias del hemisferio izquierdo de independencia y competencia, definitivamente quiere crecer su poder y dominar a otros individuos. Por otro lado, la parte del instinto, siendo inconsciente, puede tener mayor potencial de influencia en el poder, por el hecho de ser inconsciente, especialmente cuando el individuo se convierte en sólo un elemento de una conciencia de grupo que se encuentra polarizada en contra de un riesgo para su sobrevivencia e inconscientemente se radicaliza en contra de “los otros” bajo un modelo mental inconsciente de verse en la necesidad de acumular poder como una defensa a la amenaza existencial que viene de “los otros.”

El comportamiento de la psique observado aquí, de la manera en que la polarización ocurre entre el ego conciente y el instinto inconsciente, es solo una de varias interacciones. La psique humana es mucho mas compleja que únicamente esta dicotomía, y el comportamiento es influenciado por otros factores, tales como el Anima y el Animus del individuo, los Complejos que el individuo desarrolla desde edad temprana, y las influencias arquetípicas presentes en la herencia cultural del individuo. Tales como Eros y Logos. Todo esto forma un sistema complejo de interacciones las cuales requieren mucho mas trabajo, por encima de únicamente la integración de la Sombra. El estudio de estos fenómenos, el análisis del sistema y de todas éstas interacciones complejas pueden ampliarse aplicando la filosofía de la Complementariedad.

Referencias

Jung, C.G. (1953) Two Essays of Analytical Psychology, Volume 7 of the Collected Works, Bollingen Series XX, Princeton, NJ: Princeton University Press


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